jueves, 24 de septiembre de 2009

Algunos apuntes sobre el pueblo de Villapedre

He observado hace tiempo ciertas inquietudes entre los vecinos de Villapedre por su propia historia, tradiciones y cultura. Aprovecharé esta entrada para dar unos breves apuntes sobre nuestro pueblo. La cultura es patrimonio de todos, y es necesario que todos seamos conscientes del verdadero valor de las cosas que nos rodean. Escribo todo esto de memoria y sin citas, intentaré poco a poco mejorar y documentar el texto. Tal vez esto no sea material para una tesis doctoral, pero puede servir a mis convecinos para aproximarse a las historias que ocultan las piedras de este lugar.

Para empezar, ¿cuándo aparece Villapedre en la historia? ¿quiénes fueron sus primeros pobladores?

La respuesta se encuentra no muy lejos de Villainclán, en el lugar de Pozacos. Efectivamente, no lejos de un abedul que se yergue solitario en la llanura, mirando en dirección a Villabona, aún se mantienen dos túmulos funerarios de época neolítica o el bronce. Desconozco su situación actual, debido a las obras de la autovía, pero es posible apreciarlos en el terreno, aún con la hierba alta.

¿Y qué es un túmulo, preguntará el profano? Durante el Neolítico y la primera Edad del Bronce, allá por el 5000-3000 antes de Cristo, los primeros pueblos de pastores que se asentaron en la rasa costera y los valles de la zona occidental de Asturias, al igual que en el resto de Europa, comenzaron a erigir tumbas y dólmenes como enterramientos para sus antepasados. Todos tenemos en mente el dolmen clásico, con sus ortostatos o piedras hincadas, en vertical, y cubierto con una gran losa plana. En su interior, a modo de cámara funeraria, se depositaba al difunto o difuntos (hay casos de más de 200 esqueletos), así como su ajuar. El dolmen se cubría de tierra formando un montículo que conocemos como "túmulo" (palabra que en castellano puede hacer referencia también al lugar donde se coloca un cadáver de cuerpo presente en una iglesia). En otras ocasiones, la cámara funeraria podía hacerse de madera, o un simple agujero que se recubría. En Pozacos, se conservan dos estructuras de este último tipo, sin cámara ni dolmen, simplemente un montón de tierra circular que señalan los enterramientos.
Desgraciadamente, el desconocimiento de su valor real hizo que hace unos años estuviesen a punto de desaparecer, se quiso arrasarlos para hacer más practicable el terreno. No se llegó la destrucción, pero sí es cierto que están aplanados por su parte superior.
En el neolítico, había ya pastores y agricultores por estas tierras. Vivían en cabañas vegetales, y pequeños poblados, de los que no hemos conservado nada, sólo una prospección muy exhaustiva del terreno permitiría sacar a la luz algún yacimiento.

Si pegamos un salto de 3000 años, y nos situamos en la época romana, también se conservan algunos vestigios en la zona. No están en Villapedre, sino del otro lado del río Barayo, en la sierra. A simple vista, si miramos la montaña desde Villainclán, se aprecian dos escombreras de cuarcita blanca, de gran tamaño. Este dato tengo que confirmarlo, pero según mis noticias, parece ser que se trata de dos minas romanas, del tipo de "ruina montium". La ingeniería romana había desarrollado la forma de realizar desmontes mediante canales de agua y túneles, en los que se utiliza la presión del agua para "romper" literalmente la montaña, y lavar los escombros en búsqueda de metales. No hay muchos más vestigios en Villapedre, pero voy a señalar varias cosas. En primer lugar, no olvidemos que en Piñera, en el lugar llamado Los Castiellos, un promontorio que está detrás del taller y la casa de Mura, y en pleno camino de Santiago, hay un castro sin excavar, pero se puede apreciar su estructura y defensas.
Otro dato. La palabra Bárzana, para algunos investigadores, provendría de lengua indoeuropea, y vendría a significar algo así como vega fértil con un río. En otras Bárzanas, Bárcenas, Barcellinas y demás, en Asturias, se la identifica con villas romanas, por el nombre de su propietario, Barcinus. En todo caso, en Villapedre tenemos una Bárzana, que más o menos se corresponde con esto.

La aldea de Villapedre, ¿cuándo aparece?. Más que de una aldea, debemos hablar de varias aldeas, que ya en la Plena Edad Media, con la configuración de la red parroquial, se unen en una sola parroquia. Comencemos por los topónimos. Villapedre viene del latín "Villa Petri", o villa de Pedro. El topónimo Villainclán es una castellanización del topónimo original Villeirán, pronunciado Vicheirán o Vitseirán, como dicen los más mayores. Y esto etimológicamente es lo más correcto, puesto que proviene del latín "Villa Ariani", o villa de Arianus o Ariano. El topónimo "Tox" es de más difícil etimología, pero proviene de "Todox", tal y como figura en la documentación medieval.

Una vez explicado el origen de los topónimos, paso a comentar los posibles orígenes del pueblo. En estos tres núcleos, es posible que se formasen aldeas, allá por los siglos VII, VIII u IX (hace unos 1200 años aproximadamente) El proceso de la formación de las aldeas en esta época altomedieval está en fase de estudio, puedo proporcionar bibliografía si a alguien le interesa. En la documentación, a muchas de estas aldeas se les llama "villas", pero con un carácter diferente de la villa romana. Explicar con palabras muy precisas qué es una villa medieval es complejo para el profano, puesto que hay debates en torno a ello y se está investigando en la actualidad. No conservamos ningún documento escrito de esta época, aunque sabemos que los hubo (la pizarra de Carrio, por ejemplo), y los testimonios arqueológicos por el momento son escasos, aún no podemos esbozar la creación y desarrollo del poblamiento rural. Pero sí podemos afirmar que en estos tres núcleos, se formaron en esta época tan temprana pequeños caseríos, que en ocasiones eran conocidos con el nombre de su propietario, si era uno solo, que se desarrollaron hasta formar aldeas.
Viendo hoy la extensión de la parroquia de Villapedre, a muchos puede extrañarles todo esto. Pero hay que fijarse en lo siguiente, los vecinos me comprenderán mejor. En primer lugar, Villapedre.

Pregúntenle a cualquier viejo del lugar que diga qué parte del pueblo es Villapedre, y todos señalarán la misma zona, "ahí ya donde tá Villapedre de verdá". Un promontorio que en la actualidad ocupan tres casas, conocidas como casa l´Viejo, ca Laverón y ca'l Pisón. Justo al borde del promontorio, hay una fuente, y detrás, aunque tengo que confirmar esta noticia, estaba la primitiva iglesia, arrasada por un incendio, pero de la cual podemos conocer cómo era gracias a algunos datos conservados en documentos. Parece un lugar idóneo para una aldea, con tierras fértiles en las proximidades, agua, una fuente, tal vez un pisón o molino de desergar escanda (ca'l Pisón), y un molino de agua que desapareció, pero del que se conserva parte del canal. Y una leyenda, cómo no.

Hoy está cubierta de maleza, olvidada. Gracias a la intervención de un vecino, ya fallecido, se construyó una pequeña tapia de ladrillo que la protegió de la desaparición. Hablo de la fuente de Santiago. Tres escalones que bajan hacia una pequeña pila de agua, que se extraía antiguamente con un cangilón por un agujero. Tres caños taponados, y agua que brota de la roca. Se la conoce como fuente de Santiago, debido a un milagro sucedido en tiempo inmemorial, y que me narró el mismo hombre que la protegió de la desaparición. Sucedió que en un verano de terrible "seca", en el que los cultivos se morían por falta de agua y la hierba amarilleaba, los vecinos decidieron hacer una rogativa, llevando la imagen del apóstol en procesión desde la iglesia, y rociando su cabeza con agua. Cuando la comitiva regresó al templo, al entrar en el pórtico , comenzó a llover. Así lo cuentan los viejos, y así es posible que sucediese alguna vez, pero personalmente, tengo otra hipótesis.
Durante la antigüedad, desde época neolítica, continuando hasta la romanidad y el cristianismo, no es raro que los indígenas rindiesen culto a monumentos naturales, a fuentes, a grandes rocas o grandes árboles, o lugares naturales especiales, que para ellos pudiesen ser morada de dioses, ninfas, o pequeños genios y espíritus. Ejemplos sobrados de ello y de esta multitud de divinidades aparecen en lápidas y aras romanas, desde los lares viales o pequeños dioses de las encrucijadas, los genios del hogar o lares, y las ninfas, genios, etc, vinculadas a fuentes y bosques. Cuando en el siglo III se difundió el cristianismo por todo el imperio romano, durante unos años pervivieron ambos cultos, el pagano y el cristiano, y los monjes evangelizadores lucharon por erradicar los lugares de culto antiguo. Es conocida una carta del papa del momento, cuyo nombre no recuerdo, instando a los evangelizadores a transformar los lugares donde "se rendía culto al diablo", para que se convirtiesen en lugares de culto a Dios. Y así, no es extraño hallar capillas y ermitas erigidas sobre antiguos lugares de culto pagano, tales como fuentes, tejos (en Asturias hay numerosos ejemplos) o dólmenes (la ermita de la Santa Cruz en Cangas de Onís). Planteo la posibilidad, no descabellada, de que se tratase de cristianizar un lugar de culto anterior, tal como pudo ser esta fuente, y donde se construyó después un templo parroquial, del que en la actualidad no queda nada en pie.

En los siglos altomedievales, aparecen las primeras menciones de Villapedre. En el libro becerro de Corias, del s. XI, se menciona "Villa Petriz", y "Todox", entre otras. De Tox hay tres documentos del siglo XI, el primero de ellos fechado en el año 1042, en una permuta de tierras entre el monasterio de Cartavio y unos nobles (cito de memoria, tengo que consultarlo sobre el papel y modificar esta información). Tox o "Todox" perteneció a un noble levantisco, llamado Analso Garvisio, que en el siglo XII se rebeló contra Alfonso VII de León y Castilla, confiscándosele por ello todos sus bienes, incluido este pueblo, que luego le serían devueltas. El origen del palacio de Tox está sin duda en la torre medieval que aquí se erigió, y no sería descabellado pensar que la torre actual del palacio, del siglo XVI, esté erigida sobre los cimientos del torreón medieval.

De Villainclán no hay ninguna noticia arqueológica, pero posiblemente la aldea medieval se situase en torno a la casa llamada ca Jacinto, en la pequeña plazoleta formada enfrente de la casa del Rulo, y al borde del promontorio que asciende en dirección a Villabona (topónimo también medieval, al igual que San Miguel de los Eiros, citado en el s. XI, y Piñera). Sí se sabe de la posible existencia de una necrópolis medieval en el entorno, y tal vez una capilla.

Ya en al s. XIV, fruto de la labor de estructuración parroquial de la iglesia, la parroquia de Villapedre aparece citada en el Libro Becerro de la Catedral de Oviedo, en 1385. Posiblemente abarcase el mismo espacio geográfico que ocupa en la actualidad.

De la Baja Edad Media, conservamos vestigios todavía. Aún siguen en pie algunos fragmentos de la llamada Malatería de San Lázaro de Barayo. En la Edad Media, y aún hasta el siglo XVIII, eran frecuentes las epidemias de tifus, pestes, lepra... Numerosos nobles y gentes realizaban a su muerte fundaciones pías e instituciones benéficas y hospitales para atenuar las enfermedades tan frecuentes. Y en Barayo, se construyó un pequeño hospital o alberguería para leprosos o "malatos". Su fundación debió hacerse en el siglo XIII, en 1274 el arcediano de Ribadeo Diego Iohannes dejaba para los malatos de Barayo una emina de pan y media en su testamento. Durante la edad moderna, hay numerosas citas a esta malatería en la documentación y los testamentos. Y desapareció a finales del siglo XVIII ( esto lo tengo fresco en la cabeza porque no hace mucho consulté la documentación que se conserva en el archivo histórico provincial de Asturias), en 1837, el gobernador civil se dirigió al marqués de Santa Cruz para saber si percibía las rentas correspondientes a este hospital. En su respuesta, dice que efectivamente, el hospital, que se mantenía en pie en estas fechas, recibía la cuarta parte de los frutos de la parroquia de Santa Marina de Puerto de Vega, que mantenían los gastos de los enfermos y del clérigo que regentaba el hospital.
En el templo parroquial de Santa Marina de Puerto de Vega, se conserva una imagen de San Blas del siglo XV, procedente de la capilla de la malatería, que fue expuesta en la exposición "Orígenes" en Oviedo. En la capilla de Vigo, aunque tengo que confirmarlo, está la imagen de San Lázaro. La malatería y su capilla estaban bajo la advocación de María Magdalena.
Del edificio antiguo, quedan restos de las paredes empotrados en la construcción actual. La fuente donde se decía que se lavaban a los malatos, posiblemente esté enterrada. Y la capilla, desgraciadamente fue arrasada para levantar encima la mole monstruosa de escombro sobre la que pasa la nacional 634 (podrían haber hecho un puente y se ahorrarían los problemas con las riadas en invierno, pero bueno).

Hasta aquí, todo lo que sé de Villapedre hasta el siglo XV. Su historia en la época moderna es muy similar al resto de Asturias. Incidiré ahora en algunos edificios curiosos y relevantes.

El palacio de Tox se construyó entre 1570 y 1770. Perteneció en origen a la familia Castrillón, que entroncó con otras familias nobiliarias. Conserva dos escudos, uno en la torre y otro sobre el portón de entrada. Posiblemente se erigió sobre otro torreón medieval.
Olvidada entre la maleza, y necesitada de una limpieza, hay una fuente con una inscripción, que pude leer personalmente hace unos años. Dice lo siguiente: "CASTRILLÓN ME IZO A SU COSTA. AÑO DE 1668"

De época moderna, hay en Villapedre edificios singulares, como el "Tabouxo", casa solar de los Fernández del Cueto, y en Villaiz, dos casas palacio importantes, una de ellas con capilla, y la otra con escudo, pertenecientes a los Navia-Villamil y los Villamil.

A la iglesia parroquial, me gustaría algún día poder escribir un artículo o trabajo más amplio. Mucha gente pregunta de qué fecha es, la respuesta es muy sencilla. Hay una inscripción, en el lado derecho del altar, en la pilastra, que dice exactamente esto:

ESTA NABE I COROTE
RALES CON SU PUERTA
TRIBUNA TRES PILAS
TRAS I ARCOS DE EL CU
ERPO DE LA IGLESIA A
MANDADO HAZER I FA
BRICAR A SU COSTA PA
RA SI SUS HEREDEROS
I PARA EL IZO D DOMIN
GO ANTONIO TRELLES
NAVIA Y VILLAMIL Y L
OS SUIOS EL Ldº D JUAN TR
ELLES OSSORIO SIEN
DO CURA DE ESTA PARO
CHIA. AÑO DE 1707


Es una aproximación muy sumaria sobre los orígenes y algunos edificios del la parroquia de Villapedre. En próximas entradas, intentaré ampliar esta información, e incluir fotografías de los monumentos descritos.



miércoles, 15 de octubre de 2008

Poesía... que es lo que nos hace falta.




En Arles

Dans Arles, où sont les Aliscamps,

Quand l’ombre est rouge, sous les roses,
Et clair le temps,

Prends garde à la douceur des choses.
Lorsque tu sens battre sans cause
Ton cœur trop lourd ;

Et que se taisent les colombes :
Parle tout bas, si c’est d’amour,
Au bord des tombes.



Paul-Jean Toulet (1867-1920)


Demain, dès l'aube...

Demain, dès l'aube, à l'heure où blanchit la campagne,
Je partirai. Vois-tu, je sais que tu m'attends.
J'irai par la forêt, j'irai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.

Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées,
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
Seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées,
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.

Je ne regarderai ni l'or du soir qui tombe,
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
Et quand j'arriverai, je mettrai sur ta tombe
Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur.



Victor Hugo (1802-1885)

lunes, 16 de junio de 2008

Libro de familia. Regreso a las raíces...


Hay días en los que uno no se levanta con ganas de hacer algo productivo, sino más bien, todo lo contrario, pasarse la mañana en la cama, al calentito, y olvidarse de problemas y exámenes. Limpiar un poco la casa, recoger mi habitación, y desaparecer, eso es lo que hice ese sábado teniendo en cuenta que me levanté tardísimo, ya eran las tres de la tarde. Pocas veces antes había tenido esa sensación, esa falta de ganas de ir a mi casa. Con los exámenes por delante, algún trabajo por terminar, y con una preocupante falta de ganas de continuar la tarea, decidí coger el autobús de las cinco y media, y marcharme a Navia, a Villapedre, a mi casa...


El chófer del Alsa, viejo conocido aunque no sé su nombre, porque siempre lo conocimos con el apelativo de su pueblo, "Caroyas", me llevaba a la escuela a Villapedre y a Vega cuando tenía 6 años. Sonrisa. "Coño Santiago, ¿vas pa casa?. Siempre te toca ir conmigo". Dos horas de bus. Mejor sentarse en el lado derecho, ya que por la tarde, el sol pega fuerte en el lado izquierdo y no quiero cocerme. No va mucha gente. Apuntes de arqueología. Llegada "Hala, llegamos ya eh, jejeje, ahora una bona merienda, un plato fabada eeeh, jejejeje, venga, taluego". Villapedre.

Un sol tremendo, y el cielo despejado. Papá hoy no viene a recogerme, mis padres están en casa de mis tíos sembrando fabas. No es problema, echo a andar, junto al cementerio, camín del calvario arriba. Desde lo alto del Pinar hay una buena vista de Villapedre. Pocas cosas, o ninguna ha cambiado, aquí las cosas van despacio. Por el camino, dos paseantes, que caminan más lento que yo, comentando todo cuanto ven a su paso. Isidora y la prima. Acento de Villapedre "Ay, Santiago, mira quién ya. ¿Vienes de Ovieo?. Pregúntame Elena a veces por ti, ay Elena, ¡si lo ves nun lo conoces! Vas pa casa eh, hala, vei andando, que xa tendrás gana de llegar a casa. Nosotras vamos más lentas, que ya tan las patas mal...." Diez minutos me lleva recorrer el camino que va de la parada del Alsa hasta mi casa, a paso ligero, pero no rápido. Hace sol, son las 7 y media de la tarde, y está una tarde estupenda

Regresar a las raíces. Parece una tontería, pero a veces, reconforta muchísimo volver a las raíces, a ese trocito de tierra y esa casita donde uno ha crecido, jugado, y vivido. Estarán ahi, haga sol, nieve, truene o llueva. Ese trocito de tierra con árboles, que plantó el abuelo, y que yo segúi cuidando, y replantando. Saber que siempre va a estar el portón del cabanón abierto, y que puedo entrar sin preguntar, porque ésta es mi casa.

El perro ya no ladra, ni tampoco mueve el rabo como hizo siempre en cuanto reconocía mis pasos, porque el pobre murió hace poco. Ahora está enterrado entre los naranjos, debajo de una losa de pizarra. La verdad, se echa en falta, era el primero en recibirte, y siempre con sincera alegría, pero bueno, supongo que es ley de vida. Los árboles y las plantas siguen en su sitio, bueno, ha crecido la hierba bastante por la lluvia y las plantas, también, más de lo que lo estaban la última vez que las vi, y las ramas del ciruelo están curvadas, porque está tan cargado de ciruelas que no puede soportar el peso. ¡Y eso que papá decía que lo había fradado mucho! Necesitaba una buena poda, y además, en menguante no hay problema. El resto de los árboles empiezan a enseñar ya los frutos. Cuando entro por el portón, me doy cuenta de por qué está abierto, por las golondrinas, que han vuelto, y no hacen más que entrar y salir a toda velocidad en busca de comida para sus crías, tienen el nido lleno de polluelos. La bicicleta y el balón descansan en el cabanón soñando con tiempos mejores. La moto, en el taller, destripada. Y el 600, mi coche, escondido debajo de una lona, para evitar que los gatos lo rayen, y se llene de polvo.


Subo a mi habitación. Tengo el escritorio lleno de papeles, pero la cama está hecha, y está todo tal y como lo dejé la última vez. Abro las ventanas, quiero que entre aire fresco. No huele mal, la verdad, huele a hierba recién segada, los tractores no paran estos días porque comenzó la campaña del ensilado de hierba para el ganado. A cada poco se oye el ruido ronco de los motores, pasando por el camino, o suenan distantes allá en los praos del Regueiro, segando hierba sin parar.



Vistas desde la ventana de mi habitación


Mamá, papá, bolita..., supongo que a la casa le falta la parte más importante sin ellos. ¿Y que hago? Pues marcho. Voy en busca de mi gente. Mis viejos están en Freal, en casa de mis tíos, mi otra casa, trabajando en la huerta. Siempre viene bien un poco de calor humano, y no me gusta ver la casa vacía. De mi casa allí habrá 2 o 3 kilómetros, que a buen paso, suponen 35 minutos de caminata. Desando el camino andado, subo hasta Villainclán, lo cruzo, y sigo de frente hasta el Carreirón, pero no me desvío a la derecha para tomarlo, sino que sigo de frente, dirección la Bouza y el Pinar, y bajo por el Calvario hasta el cementerio. Llego a la cafetería, y cojo la carretera general, dirección Navia. A mi derecha, la iglesia, que sigue ahí, más o menos como el día que la construyeron. Sigo por la carretera general, llego al Crucero y cruzo rodeando la nueva rotonda de la autovía. Continúo por el arcén, ya bajando por el Penón, para entrar en Piñera. Paso junto al almacén de Óscar, donde todos los domingos por la mañana papá va a hacer la compra, paso junto a la casa de Tasqueiro y la de Moncho el Castellano, amigos y conocidos de la familia, y cuando casi estoy llegando a la iglesia de Piñera, me salgo de la carretera general, y comienzo a descender por un camino al valle que forma el río Frexulfe, para luego ascender por una cuesta bastante empinada, al lugar de Freal. Bueno, una vez aquí, el lugar de La Esperanza está junto a Freal, casi se tocan unas casas con otras, pero salgo de una parroquia y entro en otra, en Andés. Aquí está la casa de mi tíos. Allí, sé que siempre voy sé que va estar la cocina de leña encendida, el café caliente en la mesa, y la sonrisa en la cara al verme entrar por la puerta. Y que no me va a faltar de nada. El plato de caldo caliente, con rabizas, toucín, morciella, ya chourizo.


Efectivamente, están en la huerta detrás de casa. "¡Coño!, ¿viniche andando?. Qué che dixen you, qu´iba venir andando pa´có. Ay ho, cómo nun chamache, que taba Tere na cocina, ya iba you buscate. Hala, déixalo, xa ta aquí, pos ya ta. Non, si tardache namás media hora, viniche rápido. Ya lo que tien que facer, que tien buonas patas p´andar".



Labores de siembra en el eiro


A la izquierda, mi padre, Ángel, a la derecha, mi tío Armando



Cálida acogida. Es tiempo de sembrar las fabas ya, y aprovechan el primer fin de semana que hace algo de sol, después de un mes de mayo lluvioso. "Nun sei, xa verás cómo mañana chuove, ya cuoce todo na tierra col sol". Ya hay varios riegos hechos. Papá y Armando, con la eixada o fesoira, según sea Téifaros o Villapedre, van haciendo los riegos, siguiendo la marca de los cordeles, "cordieles", sujetos a cada extremo de la tierra con estacas. Mamá y Nely van sembrando una a una las fabas, y luego, los granos de maíz, "meiz", bien untados en cierto líquido para que aprendan. Unos polvinos de abono, y luego, irán cerrando el surco, y haciendo nuevos riegos. Así, poco a poco va pasando la tarde. Hacia las nueve y media o diez, fin de la tarea. Sentarse plácidamente en el poyo de madera, a la puerta del cabanón, a ver cómo atardece. Los días han crecido, ahora el sol no se mete por la capilla, lo hace unos cientos de metros más abajo, por ca l´Indiano. Atardece. Y aparecen los nenos de ca Polayo, Martín y Andrea. Sonrisas. A la corte a ver a las cabras. Detrás, Martina, la bola (abuela en fala). Noche. A la cocina. Café con leche, y para casa.


Domingo. A Puerto de Vega a tomar algo con mi padre, a por el periódico, y a por el pan. Mañana tranquila, charlamos del tema que está en boca de todo el mundo, la crisis. Si, la crisis. Sube el pan, sube la leche, suben los piensos, sube el gasóleo... La construción ha parado (¡afortunadamente!, antes de que las excavadoras terminasen de acabar con lo poco que nos queda...), hay desempleo. Bajamos al muelle, primero al café, la Marina, y luego a la Gaviota. Un café con leche y un vinillo, y a casa de mis tíos. Armando está sentado tranquilamente en el poyo del pozo. Y vuelve a salir el tema. De quién será la culpa. Zapatero, el euro... Supongo que las cuestiones de macroeconomía son complejas de explicar, pero no resisto la tentación de hablar. Las soluciones que salen son diversas, desde que el gobierno lo coja todo (justo lo contrario de la práctica habitual, liberalizar). Para mí no es difícil. Se basa en el crecimiento de la economía en España en el sector del ladrillo, cosa que estaba visto que no podía durar. Se especula e invierte con los pisos, como si fuesen acciones de bolsa, que un día se desploman. Dependemos en exceso de los combustibles fósiles, una mínima alteración en el mercado internacional y el precio del crudo Brent, y ya tenemos crisis. Quizás demasiado complejo para discutir. Hora de comer. Regreso a Villapedre.


Aunque debería estar estudiando como un cosaco, la verdad que tengo ganas de ir a la feria de Vegadeo, la antigua Silvallana d´A Veiga. Así, que adiós a los libros, cogemos el coche, y toda la tarde de paseo, viendo cosas por ahi. Gente, bastante, sobretodo en el pabellón, pero por fuera, entre la maquinaria, se pasea tranquilamente. Lo que más me gustó siempre, desde crío, cuando soñaba con una ganadería de 120 vacas y un John Deere enorme, es la maquinaria agrícola. De pequeño, me subía en todos, imaginando campos inmensos de maíz o praos de hierba, o tierras por arar bajo la lluvia y el barro, resguardado dentro de la cabina... Hoy eso cambió bastante. Cada día, parece que hacen los tractores más grandes.








Y al salir y dar una vuelta por el parque, el olor a pulpo y a churrasco, Hay unas cuantas pulperías de gente que viene de Galicia, monta las carpas, y se hacen pequeños restaurantes aquí y allá. El pulpo cociéndose en las grandes calderas de cobre, para ser servido con patatas, los llacois (lacones), también en las ollas, y el churrasco, las costillas a la brasa. Es el último día de la feria, ya atardece, y con las últimas luces de la tarde, regresamos a casa. En Villapedre comienza a oscurecer...

El lunes, por fin me decido a hacer algo, a darles un empujón a los trabajos, aunque durante toda la tarde no pararon de "rumbar" los tractores arriba y abajo, recogiendo la hierba para ir haciendo los silos.






Entre libro y libro, hay tiempo para salir a la acera a tomar el fresco un rato. No sé por qué, pero se me vienen a la memoria que las gatas parieron gatos, y voy con mamá al cabanón a echar un vistazo. Una los tiene en una caja de madera, junto al gallinero, y la otra, en un cubo grande, donde se echan los "carruozos" de las panoyas del meiz. Mamá los saca con cuidado, no está la gata cerca.








El miércoles por la mañana, regreso a Oviedo, en el Alsa de la 9 de la mañana. Está nublado, y hay bastante gente. Voy medio dormido hasta que llego a Oviedo. Otro mundo diferente, aunque no por ello menos interesante. Supongo que no es cuestión de gustos, sino de saber apreciar las cosas buenas de cada lugar. Quien quiera que le eche un ojo a esto, entenderá por qué me encanta tanto regresar al pueblo....



viernes, 23 de mayo de 2008

La generación perdida...

Últimamente, cada vez que tengo una charla con los colegas en la facultad, a veces me cuesta dormir por la noche. Parece que efectivamente, somos la "generación perdida". Suena duro, ¿verdad?. Nada nos importa ni nada nos conmueve. Toda nuestra vida parece que ha sido fácil y cómoda comparada con la de nuestros padres, y nada hay que nos haga movernos, porque parece que ya no hay nada por lo que moverse. Es como si hubiésemos perdido el interés por muchas cosas.

Somos una generación afortunada. No nos falta de nada; electricidad, agua corriente y caliente, conexión a internet, coche o moto, educación garantizada (la calidad de la enseñanza es otro tema discutible), sanidad. Salimos los sábados, tenemos botellón, y con un poco de ahorro, podemos hacer pequeños viajes. La vida arreglada, o casi, vamos.
Y sin embargo, parece que no todo funciona como debería. Somos una de las pocas generaciones de este país, sobre el que algún día habrá que escribir algo, en que los hijos de obrero como yo, podemos estudiar una carrera gracias a las becas. Tenemos la cultura al alcance de la mano, los libros, la música, las películas... Una infinidad de cosas que ya quisieran tener al alcance de la mano nuestros antepasados. ¡Cuántas generaciones de este país, se desperdiciaron, cuántos ingenieros, arquitectos, filósofos, historiadores, médicos, químicos, y demás, se perdieron labrando un campo (que es un oficio digno y honrado, que conste) en vez de trabajar en un laboratorio o en una biblioteca! Y nosotros, que todo lo vemos fácil, parece que sólo nos preocupamos del móvil que compraremos, y de lo que haremos el sábado. Tenemos el conocimiento al alcance de nuestra mano, pero lo desperdiciamos.
Así visto, parece un poco apocalíptico, pero fue el tema de una de las últimas conversaciones, que junto con otras cosas, casi no me dejaron dormir, tenía la impresión de que efectivamente no había futuro. Quizás fuésemos demasiado pesimistas, pero puede que no anduviésemos demasiado lejos de la verdad. Nuestra generación es muy individualista, primero yo, y luego el resto del mundo. Nos movemos por nuestro propio interés, ojo, y yo el primero, y sólo nos preocupamos de nosotros mismos. Nada que no nos afecte nos hará movernos de nuestra poltrona.
La política parece un rollo mortífero, la democracia me da igual ("yo igual voto a Falange, por hacer la coña y tal, ¿votará alguien a estos?, ja ja ja ja"), dijo algún joven por ahí, como si depositar el voto fuese cosa de chiste, sin saber ni siquiera lo que se está votando. La política se ha convertido en lo que es, seguramente gracias a esto, al desinterés. La política es cosa de políticos, ya no es asunto de los ciudadanos.

Han hecho falta siglos de revoluciones, guerras y conflictos sociales, para que nuestra generación tenga al alcance de la mano lo que tiene, que no es poco, pero parece que haya vivido siempre con ello, y no nos privamos de nada.
Y con este cuadro que estoy pintando, no nos extrañemos que me cueste últimamente dormir por las noches. Recuerdo una vez en mi clase del bachillerato, que una alumna que estaba leyendo el libro " Soldados de Salamina", le hizo al profesor la pregunta clave:"Estoy acabando de leer el libro, pero, es que tengo una duda, ¿quiénes son los rojos?...". Si la gente no tiene espíritu crítico, ni se cuestionan las cosas que los rodean, serán gente manipulable, aunque ellos piensen lo contrario, si no ven más allá de su nariz, y dejan que otros piensen por ellos, entonces, parece que la lucha no sirvió de nada. Ah, la educación. Ya no hay respeto hacia el profesor. Antes, todos los niños se levantaban, se rezaba, y al profesor, los buenos días y las buenas tardes, y el trato de Don, y ay del que no lo hiciese. Hoy, el profesor está devaluado, es quien nos cohibe nuestra libertad de adolescentes, nos da el coñazo en clase, y el respeto se perdió por completo. ¿Culpa de los alumnos? No. Culpa del sistema. No formamos ciudadanos ni hombres hechos ni derechos, no sabría cómo definir a lo que se forma con este sistema educativo.
Y nuestra conversación derivó hacia el colapso. ¿Por qué todos mis colegas piensan que el futuro es el colapso mundial, quizás la guerra? Y no es uno ni dos, son casi todos. Un día, el mundo tal y como lo conocemos estallará, porque nadie va a mover un dedo. Los poderosos van a darle caña a la maquinaria mientras lo que hay aguante, hasta que todo reviente, y como siempre, los perjudicados seremos nosotros, no hay duda de ello. Y eso es lo que más me preocupa, la falta de optimismo. Yo no veo las cosas para nada negras, y siempre me pinté un futuro feliz y de progreso, y mi forma de ver las cosas no va a cambiar nunca, pero desalienta un poco ver el paisaje que se presenta ante nuestros ojos.

Clásicos populares

Seguro que todos habéis escuchado alguna vez el "Asturias", de la suite "España", opus 47, de Isaac Albéniz, es, simplemente brillante. Esta interpretación es muy buena, y está grabada en uno de los salones del alcázar de Sevilla.

viernes, 9 de mayo de 2008

Viaje a Estambul. La oración en la mezquita de Eyyup

No sé si alguna vez habéis asistido a un rezo en alguna mezquita. Para mí fue la primera vez que lo veía tan próximo y tan directo, y nunca creí que tendría esa impresión cuando se oyó el "Allah u akbar" desde el alminar de la mezquita de Eyyup. Es uno de los lugares santos del Islam, pues allí se supone que está enterrado Eyyup, el portaestandarte de Mahoma, en un mausoleo que se encuentra dentro del patio de la mezquita. Tanto es el respeto que los fieles del Islam sienten por este lugar que la gente sale de espaldas del interior de su türbe.
Eyyup también es uno de los barrios más populares de Estambul, como el Fener. No es como Gálata, que es mucho más europeo y occidental, son barrios más tradicionales. Y entre esas tradiciones, está el rezo del viernes, que congrega a numerosas personas dentro de la mezquita, en el patio, y en la explanada que hay al lado de la mezquita.







En media hora, se llenó de gente la explanada que hay delante de la mezquita, como se ve en las fotos. Y con cuidadito de no pisar la alfombra con los zapatos, el respeto era tremendo.



martes, 6 de mayo de 2008

Cuentos para no dormir

El hombre de vida inexplicable

Anónimo sufí

Había una vez un hombre llamado Moyut. Vivía en una aldea en la que había obtenido un puesto como pequeño funcionario y parecía muy probable que fuese a terminar sus días como inspector de pesas y medidas. Una tarde, cuando estaba caminando por los jardines de un viejo edificio cerca de su casa, el Jádir -misterioso guía de los sufíes- se le apareció vestido con una túnica de brillante verde. Moyut se encontró con el Jádir y el Jádir le dijo:

-Hombre de brillantes perspectivas, deja tu trabajo y encuéntrame junto a la ribera del río dentro de tres días.

Y desapareció.

Moyut fue a ver a su superior, conmovido por este encuentro, y le dijo que tenía que partir. Todo el mundo en la aldea se enteró pronto de esta decisión, y dijeron: "Pobre Moyut, se ha vuelto loco". Pero como había muchos candidatos para su puesto no tardaron en olvidarlo. En el día señalado Moyut se encontró con el Jádir, quien le dijo:

-Quítate las ropas y arrójate al río. Quizás alguien te salvará.

Moyut lo hizo sin hesitar, aunque se preguntaba si se había vuelto loco. Puesto que sabía nadar no se hundió, pero fue arrastrado por las aguas largamente antes de que un pescador lo hiciera subir a su bote y le dijera:

-Hombre loco, la corriente es muy fuerte, ¿qué estás tratando de hacer?

Moyut dijo:

-Realmente no lo sé.

-Estás loco -dijo el pescador-, pero te llevaré a mi cabaña junto al río, y veremos qué puedo hacer por ti.

Cuando el pescador descubrió que Moyut hablaba bien, aprendió de él a leer y a escribir. En cambio le dio alimento y un lugar donde habitar. Moyut ayudaba al pescador en su trabajo. Después de unos pocos meses el Jádir volvió a aparecer, esta vez al pie de la cama de Moyut, y le dijo:

-Levántate y deja a este pescador. Ya veremos qué se hace contigo.

Moyut salió inmediatamente de la cabaña, se vistió como pescador y vagabundeó hasta llegar a una carretera. Cuando se hizo el día vio a un agricultor en un burro en su camino hacia el mercado.

-¿Buscas trabajo? -le preguntó el agricultor-, porque necesito a un hombre que me ayude para traer de vuelta algunas compras que debo hacer.

Moyut lo siguió. Trabajó para el agricultor durante casi dos años, tiempo en el cual aprendió bastante sobre agricultura, pero sobre ninguna otra cosa. Un atardecer, mientras estaba limpiando algodón, se le apareció el Jádir y le dijo:

-Deja este trabajo, ve a la ciudad de Mosul y usa los ahorros para convertirte en un mercader de pieles.

Moyut obedeció. En Mosul se hizo conocido como mercader de pieles y no volvió a ver al Jádir durante tres años. Había ahorrado una suma considerable de dinero y estaba pensando en comprar una casa, cuando el Jádir volvió a aparecérsele y le dijo:

-Dame tu dinero. Vete de esta ciudad. Ve tan lejos como Samarkanda, y trabaja allí como almacenero.

Moyut lo hizo. En realidad empezó a mostrar signos bastante ciertos de iluminación. Curaba a los enfermos, servía a sus conciudadanos y durante su tiempo libre notaba que los misterios se iban profundizando en él cada vez más acentuadamente. Filósofos, hombres de negocios, lo visitaban y le preguntaban:

-¿Con quién estudiaste?

-Es difícil decirlo -contestaba Moyut.

Sus discípulos le preguntaban:

-¿Cómo empezaste tu carrera?

Él decía:

-Como un pequeño funcionario.

-¿Y la abandonaste para dedicarte a la mortificación?

-No. Simplemente la abandoné -decía Moyut.

Y sus discípulos no lo entendían. La gente se le acercaba para escribir la historia de su vida.

-¿Qué has sido en tu vida? -le preguntaban.

-Salté a un río, me convertí en pescador; después me fui de una cabaña en la mitad de una noche; después de esto me volví agricultor, y mientras estaba limpiando algodón cambié y fui a Mosul, donde me convertí en un mercader en pieles. Ahorré algún dinero allí, pero lo dejé, y después vine a Samarkanda y trabajé como almacenero. Y aquí es donde estoy ahora.

-Pero esta conducta inexplicable no ilumina para nada tus dones tan extraños y tus ejemplos maravillosos, decían los biógrafos.

-Así es -decía Moyut.

De tal suerte, los biógrafos organizaron para Moyut una historia muy excitante y maravillosa, porque todos los santos deben tener su historia, y la historia debe estar de acuerdo con el apetito del oyente, no con las realidades de la vida. Y nadie puede hablar del Jádir directamente. Tal es la razón por la cual esa historia no es cierta. Es una representación de la vida. Esta es la verdadera vida de uno de los más grandes sufíes.